FES Seguridad ¿Cómo pueden Europa y América Latina defender la democracia y el derecho internacional? 01.07.2026 Anna Ayuso Las consecuencias de diversas crisis superpuestas han frustrado las esperanzas que los ciudadanos pusieron en las instituciones democráticas, pero no les ha hecho desistir de reclamar derechos. Imagen: Creator: Cedida por Anna Ayuso Por Anna Ayuso Europa y América Latina continúan siendo las regiones con mayor número de democracias con elecciones periódicas en el mundo, pero están sometidas a grandes desafíos. La Comunidad Internacional y las sociedades nacionales se enfrentan a un deterioro de la convivencia tanto dentro de los países, como en las relaciones internacionales. No es nada nuevo, pero el segundo mandato de Donal Trump en Estados Unidos ha exacerbado la preocupación por la erosión de los valores democráticos y, dada su influencia global, trasciende sus fronteras y se proyecta tanto en la intervención sobre los asuntos internos de otros Estados, como en la violación de los principios del Derecho Internacional y el desprecio por las instituciones de cooperación multilateral. El descontento con la democracia crece en la medida en que la desconfianza con las instituciones aumenta ante su incapacidad de dar respuestas efectivas a nuevos desafíos derivados de la inseguridad relacionada con el crimen organizado, pero también de las transformaciones tecnológicas o del impacto de la crisis climática. La democracia es un juego de equilibrios frágil que requiere un pacto de convivencia en el que el riesgo de fractura se incrementa con las tensiones de un mundo cada vez más impredecible y desigual. El Índice de la democracia en 2025 que publica la Economist Inteligent Unit (EIU) observa que, tras 8 años consecutivos de deterioro, parece haber una estabilización a nivel global. Sin embargo, persisten grandes preocupaciones y, entre ellas, la polarización política y el mal funcionamiento de las instituciones que generan el caldo de cultivo del creciente desapego con la democracia. Europa continúa estando a la cabeza de los indicadores democráticos pero el descontento de amplias capas de la población está alimentando el surgimiento de la extrema derecha populista. En América Latina el mencionado índice de la EIU detecta una ligera mejora, pero la polarización sigue creciendo. El informe sobre The global State of Democracy 2025. Democracy in de move publicado por Internacional Idea alerta de un declive en el Estado de Derecho incluso en países con democracias consolidadas, especialmente en lo relacionado con la Independencia Judicial, pero también se observa deterioro en relación a la libertad de prensa y de expresión y la desigualdad económica y social. El Informe sobre Democracia y Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2026 títulado “Democracias bajo presión. Reimaginar los futuros de la democracia y el Desarrollo en América Latina y el Caribe” envía un ambivalente mensaje. Por una parte, señala que América Latina es la región en desarrollo con mayor número de democracias, sin embargo, constata que hay procesos de debilitamiento democrático como: “cuestionamiento de elecciones, desgaste de las autoridades electorales, concentración del poder en liderazgos personalistas y debilitamiento de los contrapesos”. El informe pone el acento en la necesidad de vincular la calidad democrática con el desarrollo humano y la necesidad de responder a las necesidades de la ciudadanía para que la participación genere resultados tangibles para la población. Las consecuencias de diversas crisis superpuestas han frustrado las esperanzas que los ciudadanos pusieron en las instituciones democráticas, pero no les ha hecho desistir de reclamar derechos. De allí han surgido movimientos de protesta liderados por jóvenes de la denominada generación Z que reclaman reformas inclusivas. Pero también han crecido las propuestas de extrema derecha con tendencias autoritarias que proponen sacrificar los derechos y libertades en nombre de la seguridad y la defensa de la identidad nacional. Esta vía a, lejos de dar soluciones estables, conduce a un deterioro institucional y al incremento de la violencia que trasciende las fronteras. En el ámbito internacional, la tradicional convergencia de principios y valores entre la UE y ALC se ha visto tensionada en los últimos años por la diferente posición frente acontecimientos como la Guerra de Ucrania, el genocidio en Gaza, los ataques a Irán o el intervencionismo de Estados Unidos en Venezuela. Aunque formalmente se mantienen los enunciados sobre la democracia, el multilateralismo y los derechos humanos, la interpretación es divergente y las alianzas cambiantes generan colisiones y las amenazas de Estados Unidos paralizan la respuesta común a problemas globales. Sin embargo, frente al unilateralismo, a ambas regiones les conviene defender una gobernanza basada en reglas dentro y fuera de las fronteras. Y la mejor forma de defender la democracia, el estado de derecho y el derecho internacional es ponerlos en valor. La transparencia, el diálogo social y el respeto a las instituciones democráticas son el mejor antídoto contra la violencia. Se precisa un proceso sostenido de acción colectiva en el que intervienen los gobiernos nacionales, pero también los locales, los partidos políticos, la sociedad civil organizada, el sector privado y se escuche a la ciudadanía en conjunto. El descontento se puede reconducir con una mejora del funcionamiento de las vías institucionales de participación dando voz a la pluralidad y combatiendo los discursos de odio y la desinformación. En el ámbito internacionalla necesidad de una colaboración más estrecha entre la UE y América Latina en los foros internacionales para promover y defender el orden mundial multilateral son más necesaria que nunca. La Cumbre UE-CELAC celebrada en Santa Marta, Colombia reafirmó la defensa de los principios de Naciones Unidas, pero también la necesidad de reformar las instituciones para asegurar un orden internacional más justo, equitativo y democrático. Estas demandas fueron recogidas en la resolución del Parlamento Europeo, de 8 de octubre de 2025, en la que se destaca como una de las principales fortalezas de la relación entre ambas regiones la fuerte interrelación de las sociedades civiles y de instituciones locales y no gubernamentales. Para defender la democracia y el Derecho Internacional la UE y América Latina tienen que unir la fuerza se su ciudadanía a través de redes y proyectos de colaboración y trasladarla a instituciones nacionales e internacionales. En un mundo convulso ambas regiones pueden conformar alianzas comerciales, tecnológicas, ambientales, educativas, culturales innovadoras que muestren como la vía de la cooperación y la diplomacia es más efectiva que la del conflicto y la imposición. Eso no implica que desaparezcan las diferencias y los intereses contrapuestos, pero la democracia es buscar soluciones posibles y equitativas a problemas complejos nacionales e internacionales. ¿Como se defiende la democracia? practicándola cada día con políticas inclusivas, protegiendo a los defensores de derechos humanos o ambientalistas y a los periodistas o proporcionando acceso a una justicia efectiva ¿Cómo se defiende el derecho Internacional? cumpliéndolo y cambiándolo cuando sea necesario para hacer frente a los retos pendientes y los nuevos por venir, estableciendo alianzas entre iguales. Para ello ambas regiones cuentan con actores e instituciones dispuestas a cooperar solo hay que facilitar los canales de colaboración. Sobre la autora Anna Ayuso es Doctora en Derecho Internacional Público y Master en Estudios Europeos por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Coordinadora de investigación de CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs) y de la línea de investigación sobre América Latina y el Espacio atlantico. Profesora asociada de Derecho Internacional Público y miembro del equipo de invetigación del Instituto Barcelona de Estudios Internacionales (IBEI). Es miembro del Consejo Editorial de la Revista CIDOB d’ Afers Internacionals. Suscríbete a nuestro newsletter Este artículo hace parte de nuestro newsletter número 25 . Para recibir los próximos número en tu correo, haz clic aquí.